lunes, 27 de junio de 2011

Las fiestas de Gallardón

Hay a quien le gustan los toros y quien no puede ni verlos. Hay quien siente envidia de contemplar a distancia la Feria de Abril y a quien no le importa nada estar a cientos de kilómetros de Sevilla en esas fechas. También hay quien espera con ansias las fiestas del pueblo, y quien detesta el olor a fritanga que las caracteriza. Por supuesto, Gallardón también tiene sus preferencias.

Pero vayamos a los hechos. La pasada noche de San Juan, como viene siendo habitual en los últimos años, se celebró en el Parque de la Cornisa de Madrid la noche más corta del año, con las tradicionales hogueras. Sin embargo, en los prolegómenos, se vio peligrar la celebración del evento debido a la presencia de gran número de policías. A última hora de la tarde había serias dudas sobre si se podrían o no encender los fuegos.

Tras darse un paseo por la zona, mi hermano subió preocupado a casa ante el despliegue policial, temiendo la cancelación del festejo, pues había invitado a varios amigos para celebrarlo -sí, había algún que otro perroflauta, pero principalmente acuden adolescentes y familias con hijos, además de muchos curiosos-. Finalmente, y a pesar de todo, se pudo celebrar la Noche de San Juan en el céntrico parque, ante la atenta mirada de los municipales, que permanecieron impasibles durante toda la noche.

Puede parecer lógica la presencia de las fuerzas de seguridad, así como la del Samur, ya que era una noche en la que se podían producir lesiones físicas -de hecho hubo una decena de heridos leves por quemaduras-, debido al riesgo que algunos saltadores toman al elevarse por encima de las llamas. Sin embargo, resulta cuando menos curiosa la presencia de tanto policía, pues en anteriores años ni siquiera hicieron acto de presencia.

Hemos de recordar que los vecinos del barrio de La Latina llevan años oponiéndose a la construcción de un bloque de oficinas en el terreno que actualmente ocupa el Parque de La Cornisa. De hecho, la celebración de la Noche de San Juan en este lugar nació como modo de protesta frente a este plan de urbanización.

Sin embargo, el alcalde desea a toda costa poder "aprovechar" uno de los pocos espacios aún no urbanizados que quedan en el casco histórico de la ciudad. Definitivamente, a Ruiz-Gallardón no le gusta esta fiesta.

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