Como sabrán, el pasado miércoles una manifestación en Barcelona en protesta por los recortes, por la reforma laboral y por la violencia utilizada por parte de la policía en los episodios ya conocidos como Primavera Valenciana derivó en unos violentos disturbios que supusieron el destrozo de gran cantidad de mobiliario urbano así como el enfrentamiento de algunos de los manifestantes con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El saldo final del choque fueron 12 detenidos y 12 heridos, entre ellos 7 agentes de policía.
Parece lógico pues, aunque nunca justificable, que ciertos individuos híper-excitados, y dicho sea de paso, también con bastantes ganas de liarla, terminen por recurrir al vandalismo. Porque entre los diferentes sujetos ultra que sembraron el caos en la capital catalana habría, evidentemente, de todo: desde los que están desesperados por la situación y auto-convencidos de que la única salida para hacerse notar es destrozar lo que se encuentren a su paso hasta los que ven la ocasión perfecta para dar rienda suelta a su carácter violento y necesitado de acción.
Plenamente censurables, además de equivocados, los que pretenden sembrar el caos en las calles, pues movimientos como el 15-M en sus primeros compases han demostrado que es posible atraer la atención de los medios de forma pacífica.
Por otro lado, también resultan igualmente censurables, si no más, la actuación de los policías antidisturbios que día sí y día también se extralimitan a base de porrazos, pues resulta, al menos a mi parecer, aún más injustificable romper una cara que romper un cristal. Y es que desgraciadamente, al igual que ocurre en el caso de los manifestantes violentos, dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado también hay ciertos individuos con ganas de dar un par de porrazos bien dados y de paso quedarse a gusto. Y realmente no es para menos, pues después de muchos años preparándose para pertenecer al Cuerpo de Policía hay que aprovechar las ocasiones que uno tiene para explayarse, pues vaya usted a saber cuando vuelve uno a tener la oportunidad de atizar una buena tunda.
Por si faltaba alguien, algunos medios de comunicación no desaprovechan la coyuntura para echar más leña al fuego. Los que no se cansaban de repetir qué pocos se manifiestan en comparación a los muchos que votan al PP son los que al mismo tiempo se dan prisa en etiquetar a todos los manifestantes como violentos. Realmente parece que sólo saben distinguir la parte del todo cuando les interesa.
Otros de su misma calaña aseguran que es el PSOE quien se encuentra detrás de estas movilizaciones, aunque para no soltar una carcajada y ante la seriedad del asunto, prefiero quedarme aquí.Y por último, para rematar el esperpento, llega el señor Pérez Rubalcaba y dice (y cito textualmente) que “la violencia no es el problema sino que se quiera poner al PSOE detrás de ella”. Supongo, Alfredo, que querrás decir que las 2 cosas son un problema.
En fin, ¡bienvenidos al ruedo ibérico!
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